y efímeras correspondencias e interacciones entre el interior y el exterior, lo visible y lo invisible, lo material y lo inmaterial, lo enunciable y lo no enunciable. Y, definitivamente, más que el gusto o la contemplación, la implicación místico-emocional tanto del productor como del simple regardeur que somos frente a algún tipo de objeto artístico que no deja de interpelarnos, cantando a su manera las mil y una variaciones de la diseminación estética sin jamás llegar a reducirla ni mutilarla. Dejarnos seducir por las formas que saben agarrar y mantener unidos elementos aparentemente disparatados, siguiendo paso a paso en cada uno de los planteamientos plásticos de Letty la razón de ser de los signos de amor ahí sembrados.
Laurence Le Bouhellec
Junio 2009.